Fragilidad del Ego


Todos hemos escuchado en más de alguna ocasión que somos seres bio-psico-sociales y es que en realidad son muchas las áreas o campos de acción de los humanos  como trabajo, estudio, familia, vida social, espiritualidad, salud, etc., campos que en el análisis clínico y ya sea por acciones o por omisiones pueden llamar la atención.

Las afecciones en la salud mental de una persona  pueden venir de cualquiera de estas áreas y muchas más y lo que es peor aún, cuando interactúan deficiencias en varias de éstas áreas la mente empieza a convertirse en una bomba de tiempo.

El ego o el Yo, se describe como una estructura o unidad dinámica que involucra conceptos como conciencia, realidad e identidad. El propio Freud, lo describe como el “principio de realidad” y es acá en donde tiene lugar los mecanismos de defensa psicológicos.

El ego es en realidad una estructura en principio frágil y en parte los procesos psicoterapéuticos están destinados al fortalecimiento del ego y a la mejora en la funcionalidad del mismo.

La vulnerabilidad de cada persona es distinta y por ejemplo algunos de los extremos manifiestos de fragilidad del ego son los mecanismos defensivos de escisión, división,  fuga o en otras palabras psicosis, que podríamos describir funcionalmente como un desprendimiento de sí mismo, que en sus casos más sutiles se manifiesta con ideas de pérdida de control o más bien de ser controlado y en sus casos más severos con manifestaciones alucinatorias y delirantes.

Pero en realidad éstos son casos psicopatológicos severos, pero todos estamos expuestos en nuestra fragilidad a experimentar una serie de sensaciones o sintomatología como resultado de la incapacidad de adaptación a los diferentes campos de acción y circunstancias antes mencionadas y tales síntomas pueden variar entre ansiedad, depresión, mal humor, violencia, desesperación, inestabilidad, dificultad para entablar relaciones, irritabilidad, impulsividad, etc.

La mente por ratos puede parecer traicionarnos y es acá en donde entran en juego los mecanismos de defensa desadaptativos y por lo mismos promotores de enfermedad y displacer, así como manifestaciones contraproducentes y errores de pensamiento desde un punto de vita cognitivo conductual como la ansiedad anticipatoria que se relaciona con una anticipación inadecuada a sucesos simplemente probables y eventualmente improbables, en donde el deseo de evitación nubla muchas veces las capacidades adaptativas, otro ejemplo es la generalización excesiva, la cual tiene lugar al juzgar errónea y equivocadamente una serie de sucesos en función  de algunos infortunios acontecidos, minando así la esperanza y la actitud positiva tan necesarios para mantener el sentido de la vida.

La mente con los mecanismos de defensa lo que pretende es defendernos, pero mecanismos frecuentemente utilizados como la negación, amnesia, racionalización, aislamiento, etc.,  en realidad son poco eficientes en el cumplimiento de su principal objetivo que es el mantenimiento del equilibrio. El mecanismos por excelencia más adaptativo y por lo mismo más saludable es la sublimación, que básicamente habla de la superposición del principio de la realidad ante el principio del placer. Es decir, el desarrollo de un nivel de conciencia y el reconocimiento de mis carencias y deficiencias y la lucha por suplir estas con lo que puede estar a mi alcance con un poco de esfuerzo, canalizando así de buena manera la energía.

La fragilidad del ego se hace evidente ante situaciones de malestar producidas en la edad adulta por fenómenos ocurridos en la infancia (abandonos, abusos, etc.), ante la intranquilidad y ansiedad que deja una discusión con alguien, ante la imposibilidad de superar el abandono, ante el desarrollo de personalidades dependientes, ante sentimientos de inseguridad, etc.

He acá la complejidad de la mente, que si bien las personas pueden hacer referencia a ella en un lenguaje conocido por todos, no todos pueden comprenderla, fortalecerla, manejarla y finalmente dominarla para que actúe no en nuestra contra nuestra sino como aliada, una razón más que evidencia lo útil que puede ser un proceso psicoterapeutico.

M.A. José Ricardo Sandoval
11 calle 15 Ave. final 12-53 Z.10 Oakland
Tel: 23669555
jr@psicologiaguatemala.com
www.psicologiaguatemala.com

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